lunes, 12 de junio de 2017

Un poema: Valmayor y junio



Porque es la vida
el daño y permanece,
aquí, frente a esta sierra
de voz sellada,
con el aire invadido
por furiosos jarales
y equívocas umbrías,
frente a esta sierra,
alto cuarzo sin nieve,
desenhebrada luz, para poder
vivir de nuevo
he querido que lleguen hasta mí
uno a uno los días,
solitarios,
antiguos,
tan sólo por sentir
más pura la certeza de mi origen.





Aquí,
frente a la cumbre erguida
de Valmayor
y sus sienes de bronce,
mientras miro en sosiego cómo inunda
el cansancio del sol
el junio extenso,
dorado de las rañas,
escarbo en su color 
hago
recuento de esperanzas y de pérdidas,
de las sombras que aguardan,
de lo ardido,
como si todo, todo
lo que viví, lo andado entre las gentes
y lo escrito,
hubiera sido bello alguna vez,
verdad.


2 comentarios:

mayusta perez dijo...

La suave nostalgia del ocaso,cuando surge la duda de lo vivido, tan bella, serenamente reflejada...Esperanza es el fin, es la palabra. Un abrazo.

fcaro dijo...

Gracias, Miguel Ángel. Ay de la esperanza. Tú, hombre ópera avezado, sabes mucho de ella. Gracias por estar cerca.